Mostrando entradas con la etiqueta Consejos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Consejos. Mostrar todas las entradas
El cinéfago: "El séptimo sello (1957)" - la escena de las fresas
Hoy toca un ejemplo genial sacado de uno de los grandes clásicos de la historia del cine, El séptimo sello(1957), de Ingmar Bergman, que también escribió el guión. Esta escena bucólica en cuestión, aunque parezca simple, es sumamente profunda. Max Von Sydow está impresionante (todo el elenco, realmente), como en el resto de la película. Es impresionante ver cómo esas frases grandilocuentes no quedan ridículas, sino sumamente emocionantes y turbadoras. Un ejemplo de cómo trabajan los genios. Esto es de muchos quilates, amigos, así que coged una libreta y tomad notas. No hace falta hablar más...


5 cosas básicas que saber sobre las productoras españolas
Este es uno de los temas más espinosos y que más dudas ofrece ya no para los guionistas noveles, sino para todos en general. Las misteriosas y mágicas productoras, aquellas que deciden "quién vive y quién muere". Ellas, como el malvado nazi Amon Goeth de "La lista de Schindler", pueden tocarte con su mano y perdonarte la vida, o pegarte un tiro porque sí. Aquí van 5 cosas que debes saber sobre las productoras:


  1. Las probabilidades de que un guión no solicitado salga adelante en España son mínimas. Aproximadamente, unos 1000 guiones (muchos de ellos en rotación) no solicitados llegan a las productoras españolas todos los años. De ellos, solo se producen unos 3 ó 4. El hecho de que un guión sea no solicitado suele conllevar la idea errónea de que será malo y que no mecerecerá la pena estudiarlo (lo cierto es que muchas veces así es). Es un estigma. Además, España no es como EEUU. En los USA se estudian todos los guiones recibidos, porque ellos saben que "el guión" puede llegar desde cualquier parte, de cualquier persona, y tienen mucha gente dedicada a ello (allí hay más guiones, y por lo tanto también más guiones malos). Por ejemplo, Anthony Zuiker el guionista y creador de CSI, era conductor de autobus antes de que una productora lo mirara y le dijera "yo te perdono".

  2. Por norma general, el que está en posición de dar, lo evitará y además se aprovechará todo lo que pueda de la situación. No te quemes, esto es así. Tal vez un día puedas trabajar con alguien que en su momento no mostró fe en ti. No quemes puentes (a no ser que necesites hacerlo, tampoco hay que tragar con todo).

  3. Tú puedes pensar que eres único, al igual que tu trabajo, pero para la productora solo eres uno más. El universo no gira en torno a ti, asúmelo. Una productora recibe cientos de peticiones como la tuya, y lo que es peor, algunas son mejores. Es importante que comprendas desde el primer momento que, por muy bueno que seas, siempre habrá alguien mejor, tal vez mucho mejor. Esto debe usarse para mejorar cada día, y hacer lo que se quiere por el hecho de hacerlo, no por la fama, ni por tonterías de esas que van asociadas al cargo. Si lo haces por eso, solo conseguirán amargarte. Hazlo por diversión, por vocación, y tal vez un día tengas ese puñado de suerte que necesitas para romper el hielo.

  4. No envíes trabajos por enviarlos. Es importante hacerse un nombre, hasta para que te rechacen. No mandes cualquier mierda, envía solo cosas que creas que son realmente profesionales, interesantes, cosas que te gustaría ver en una pantalla. Evita las faltas, errores y problemas de estilo. Tal vez no vendas un guión en tu vida, pero eres un guionista. Actúa como tal. Cuando hayamos realizado muchos proyectos y hayamos contactado con algunas productoras, aunque nos hayan rechazado siempre se empezarán a hacer la idea de que somos profesionales, de que sabemos trabajar y que somos serios haciéndolo. Así, tal vez algún día necesiten lo que podemos darles.

  5. En esta guerra no hay buenos y malos. Al principio, tal vez cuando termines tu primer proyecto de guión (ya sea para una serie, un corto, una película, un programa de tv, etc), seguramente pienses que has realizado un trabajo excelso, una obra de arte que merece la eternidad. Seguramente con toda la ilusión del mundo, lo envíes a una productora (porque obviamente no hace falta enviarlo a otra, el trabajo es tan bueno que nuestra primera elección servirá), y esta lo rechace con la clásica carta que utilizan siempre. Entonces te amargarás, gritarás a los 4 vientos que no necesitas productora, o simplemente dejarás de escribir y te limitarás al trabajo de oficina que te roba unas 9 horas diarias. ¡Error! Sigue adelante, no te enfrentes con la humanidad, porque seguramente ese trabajo no fuera tan bueno, o si lo era, no tuviste suerte. La única manera de que te toque la lotería es comprar un boleto.
Y ahora un consejo extra: siempre puedes montar una pequeña productora para tus proyectos, o hacer cine de guerrillas (a coste 0), o buscar caminos alternativos. El mundo no termina en la productora, y lo que hoy ves como un fagocitador de ilusiones, mañana tal vez sea un camino de baldosas amarillas.
Registra tu obra SIEMPRE
Yo también tengo más de una camiseta con la foto del Ché Guevara, pero las obras hay que registrarlas, aunque no quieras. Es la principal manera de defenderte del plagio. Y que conste que es una defensa que nada tiene que ver con los intereses económicos (por lo menos no para mí), sino con el trabajo y el esfuerzo que uno invierte creando algo. Esto no tiene nada que ver con la SGAE y sus chorradas pianescas (como ya he dicho es una defensa contra el plagio), a mí, por ejemplo, no me importa que la gente lea mis trabajos y que los utilice para formarse, incluso para utilizarlos si me lo hacen saber, el problema aparece cuando llega un espabilado y coge tu texto, le cambia los nombres a los personajes (si no es muy vago), y dice que es una obra suya. Hay que compartir, pero que no se aprovechen de ti.

Mucha gente no lo sabe, pero desde el mismo momento en que una persona escribe una obra, ya tiene el copyright de la misma. Eso sí, si no registras la obra puede ser dificil demostrar que tú eres el autor, sobre todo si el malvado en cuestión tiene los abogados de Monty Burns.

Hay muchas maneras de registra la obra, pero la mejor es el clásico registro en la correspondiente sucursal del Ministerio de Cultura, en el registro de la propiedad intelectual. Ahora mismo, el papeleo en Albacete cuesta unos 12.55€ por obra. Lo mejor de todo es que estamos protegidos por un estamento oficial. Esto no quiere decir que seamos seguidores de Teddy Bautista, simplemente nos aseguramos que, ante cualquier duda que puediera surgir, tenemos un papelito que nos dará las de ganar en el juicio. Otra razón importante es que la gran mayoría de las productoras exigen que tu obra esté registrada en este registro antes de echarle un ojo, precisamente para evitar cualquier suspicacia posterior.

También se puede, y desde mi punto de vista se debe, acceder a las fuentes de registros y licencias alternativas. Hay sitios digitales como Safe Creative que te permiten registrar la obra en el mismo de forma gratuita. Hoy por hoy no tiene el mismo peso que el registro oficial, pero gana posiciones poco a poco. Además, añadirle a nuestra obra una licencia Creative Commons me parece una decisión acertadísima, ya que, aunque seguimos manteniendo todos los derechos sobre nuestra obra, permitimos, dependiendo de la licencia que escojamos, que otra gente pueda beneficiarse de la misma (siempre bajo nuestros deseos, por lo que seguramente también acabe beneficiándonos a nosotros) y trabajar con y por ella. ¡Compartir es bueno y genera cultura!
Di NO al plagio. Nunca copies ni te aproveches del trabajo de otro.
Una de las peores cosas que se pueden hacer en el mundo de los escritores (y que lamentablemente sí suele ocurrir) es plagiar a otro escritor. El plagio es el más feo y sucio de los robos, ya no por el aspecto monetario, sino por el ético y moral. Es apropiarse del esfuerzo y talento de otro por todo el morro, apuntándose un tanto. Los plagiadores (ojo, que no tiene nada que ver con homenajear o referenciar obras) existen, pero merecen nuestra repulsa. Nunca, nunca, nunca, never plagies o copies el trabajo de otro poniéndole tu nombre.

Si lo haces, te ganarás el rechazo de los guionistas de bien. De nada te valdrá el respeto de las alimañas. Es mejor ser un trabajador desconocido e incomprendido, que apropiarse de lo que no es tuyo. Sin lugar a dudas, el peor robo ocurre cuando alguien conocido se apropia del trabajo de un guionista desconocido, pero afortunadamente ahí está Internet para poner las cosas en su sitio... algunas veces.

Aunque ya lo trataré en un consejo propiamente dicho, os recuerdo que siempre debéis registrar vuestra obra, primero en el registro de la propiedad intelectual, y luego, si queréis ceder la obra a la comunidad, una licencia Creative Commons es la mejor opción. Hay que aclarar que desde el mismo momento en que un autor crea un escrito ya tiene el copyright, pero el problema viene luego, cuando hay que probarlo. Las licencias Creative Commons, no solo me parecen la más digna y mejor opción en los tiempos que vivimos (ya que fomentan el dinamismo artístico), sino que sin duda las apoyo ideológicamente, pero es más que aconsejable el registrar la obra en el Ministerio de Cultura, ya que se suele tomar más en serio, y además es un estamento oficial.

En definitiva y resumiendo:
-Homenajear -> Bien.
-Referenciar -> Bien.
-Plagiar -> Pena de muerte.
-Registro -> Un mal necesario.