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5 cosas básicas que saber sobre las productoras españolas
Este es uno de los temas más espinosos y que más dudas ofrece ya no para los guionistas noveles, sino para todos en general. Las misteriosas y mágicas productoras, aquellas que deciden "quién vive y quién muere". Ellas, como el malvado nazi Amon Goeth de "La lista de Schindler", pueden tocarte con su mano y perdonarte la vida, o pegarte un tiro porque sí. Aquí van 5 cosas que debes saber sobre las productoras:


  1. Las probabilidades de que un guión no solicitado salga adelante en España son mínimas. Aproximadamente, unos 1000 guiones (muchos de ellos en rotación) no solicitados llegan a las productoras españolas todos los años. De ellos, solo se producen unos 3 ó 4. El hecho de que un guión sea no solicitado suele conllevar la idea errónea de que será malo y que no mecerecerá la pena estudiarlo (lo cierto es que muchas veces así es). Es un estigma. Además, España no es como EEUU. En los USA se estudian todos los guiones recibidos, porque ellos saben que "el guión" puede llegar desde cualquier parte, de cualquier persona, y tienen mucha gente dedicada a ello (allí hay más guiones, y por lo tanto también más guiones malos). Por ejemplo, Anthony Zuiker el guionista y creador de CSI, era conductor de autobus antes de que una productora lo mirara y le dijera "yo te perdono".

  2. Por norma general, el que está en posición de dar, lo evitará y además se aprovechará todo lo que pueda de la situación. No te quemes, esto es así. Tal vez un día puedas trabajar con alguien que en su momento no mostró fe en ti. No quemes puentes (a no ser que necesites hacerlo, tampoco hay que tragar con todo).

  3. Tú puedes pensar que eres único, al igual que tu trabajo, pero para la productora solo eres uno más. El universo no gira en torno a ti, asúmelo. Una productora recibe cientos de peticiones como la tuya, y lo que es peor, algunas son mejores. Es importante que comprendas desde el primer momento que, por muy bueno que seas, siempre habrá alguien mejor, tal vez mucho mejor. Esto debe usarse para mejorar cada día, y hacer lo que se quiere por el hecho de hacerlo, no por la fama, ni por tonterías de esas que van asociadas al cargo. Si lo haces por eso, solo conseguirán amargarte. Hazlo por diversión, por vocación, y tal vez un día tengas ese puñado de suerte que necesitas para romper el hielo.

  4. No envíes trabajos por enviarlos. Es importante hacerse un nombre, hasta para que te rechacen. No mandes cualquier mierda, envía solo cosas que creas que son realmente profesionales, interesantes, cosas que te gustaría ver en una pantalla. Evita las faltas, errores y problemas de estilo. Tal vez no vendas un guión en tu vida, pero eres un guionista. Actúa como tal. Cuando hayamos realizado muchos proyectos y hayamos contactado con algunas productoras, aunque nos hayan rechazado siempre se empezarán a hacer la idea de que somos profesionales, de que sabemos trabajar y que somos serios haciéndolo. Así, tal vez algún día necesiten lo que podemos darles.

  5. En esta guerra no hay buenos y malos. Al principio, tal vez cuando termines tu primer proyecto de guión (ya sea para una serie, un corto, una película, un programa de tv, etc), seguramente pienses que has realizado un trabajo excelso, una obra de arte que merece la eternidad. Seguramente con toda la ilusión del mundo, lo envíes a una productora (porque obviamente no hace falta enviarlo a otra, el trabajo es tan bueno que nuestra primera elección servirá), y esta lo rechace con la clásica carta que utilizan siempre. Entonces te amargarás, gritarás a los 4 vientos que no necesitas productora, o simplemente dejarás de escribir y te limitarás al trabajo de oficina que te roba unas 9 horas diarias. ¡Error! Sigue adelante, no te enfrentes con la humanidad, porque seguramente ese trabajo no fuera tan bueno, o si lo era, no tuviste suerte. La única manera de que te toque la lotería es comprar un boleto.
Y ahora un consejo extra: siempre puedes montar una pequeña productora para tus proyectos, o hacer cine de guerrillas (a coste 0), o buscar caminos alternativos. El mundo no termina en la productora, y lo que hoy ves como un fagocitador de ilusiones, mañana tal vez sea un camino de baldosas amarillas.
Pero, ¿cómo coño tiene que ser el formato de mi guión?
Esta pregunta, que sobre todo surge al comenzar a interesarte por el mundo del guión, y sobre todo cuando no hay una formación previa (ya sea en forma de cursos o de estudios más serios), tiene una muy fácil contestación: no existe el formato universal. ¡Es cierto, no hay una forma de hacer las cosas! Cada productora, cada profesional, cada trabajo... Todos tienen sus propios formatos. La mayoría de las veces, los estilos no varían demasiado dentro de un mismo marco o entorno. Por ejemplo, casi todo el cine español tiene un formato similar, pero puede diferir bastante del formato americano. Del mismo modo, los guiones para series de televisión españoles son muy diferentes a los americanos. Nosotros, para empezar, utilizamos el din A4 (el folio de toda la vida), mientras que en EEUU se suele utilizar la cuartilla. Por lo tanto, vemos que en algo tan supuestamente tonto como el tamaño de la hoja la cosa ya empieza a diferir.

Después, casa profesional hace las cosas a su modo. Lo importante es que se entienda lo que estamos diciendo, lo que queremos contar. Si la historia interesa y los productores o directores están interesado en darle otro formato, nos darán las indicaciones para que lo cambiemos. Aunque claro, es evidente que hay que guardar unas mínimas reglas muy generales que muestren que sabemos lo que estamos haciendo.
¿Qué es un dialoguista?
Muchos de vosotros habréis escuchado hablar de los "dialoguistas". Un dialoguista no es más que un guionista especializado en los diálogos. Existen, sobre todo, en grandes producciones y en el mundo de las series de televisión. En el mundo del guión, como en cualquier lugar, hay gente a la que se le dan unas cosas mejor que otras. Hay guionistas que aportan una muy buena narración y una genial trama, pero que son horrendos a la hora de hacer dialogar a sus personajes. Esto es vital, ya que los diálogos son en gran parte los culpables de que los personajes sean creíbles o no. Del mismo modo, hay grandes dialoguistas cuyas historias no valen un duro. Lo importante es buscar el equilibrio. De hecho, no son figuras especialmente habituales, e incluso llegan a significar una rareza. Aparecen solo en entornos muy especializados en los que la simple ayuda de un asesor no es suficiente. No debemos confundir el dialoguista con el asesor. El asesor es un experto en una temática o jerga que trata la historia, por ejemplo: un médico que ayude en los guiones de una serie como "House", o un ex-presidiario que ayude para coger el lenguaje de una película carcelaria.

Muchos guionistas no ven con buenos ojos las diferenciaciones en los tipos de guionista, sin embargo, como ya he comentado, sus labores están muy detalladas. En España no es una figura muy habitual, sobre todo porque es un rol muy profesionalizado, aunque cada vez se introduce más en las producciones (muchas veces el mismo guionista ejerce también de dialoguista pero en dos roles separados, y por lo tanto cobrando por dos cosas distintas). Es sobre todo una figura importante en las grandes series de televisión norteamericanas y en algunas producciones cinematográficas en las que los productores y directores tienen dialoguistas fetiches que usan para dar su toque personal a la historia creada por otro guionista.